martes, 1 de noviembre de 2016

Los difuntos resultan muy caros


Del presupuesto total que el español destina a un enterramiento, dedica alrededor de la mitad a los gastos del servicio funerario y que incluyen desde la compra del féretro, al traslado del difunto y el velatorio, junto a otros servicios adicionales como la tanatoestética.

Los sepelios tienen un precio notablemente diferente entre los pueblos y las ciudades, estima la OCU, pero hay una serie de condicionantes que terminan por bascular el importe: la sepultura, las coronas de flores (entre 69,90 y 110 euros), el coche fúnebre tiene un coste adicional de 532 euros de media...

A estas cantidades hay que añadir las tasas fijas, como los gastos de gestión de los certificados de defunción, que rondan los 145 euros de promedio, mientras la tasa por la inhumación cuesta 175 euros de media, de acuerdo al mismo informe de la CECU.

El ataúd tiene un precio muy variable dependiendo del modelo y las calidades que se exijan. Según el estudio de la Confederación de Consumidores y Usuarios de Madrid (CECU), se pagan por él más de 750 euros de media.
El nicho donde se alojará el féretro conlleva alquileres de 900 a 1.800 euros durante diez años. Existen municipios en España que no cobran por el depósito, mientras otros aperciben un solo pago a la familia y el descanso ya es eterno.
Un gasto al que no se renuncia en España es el del tanatorio. Su precio fluctúa de modo notable, ya que el sector funerario está en perpetua renovación y pone precios cada vez más competitivos, si bien el gasto medio no baja de los 620 euros de media. Nuestro país alberga a 2.405 tanatorios y velatorios, equipados con 7.000 salas para la última vigilia.


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