jueves, 9 de marzo de 2017

La catástrofe catalufa


Eso de que iban a celebrar "una consulta legal" ha demostrado ser un cuento, un fraude, un engañabobos. Luego, porque les corre prisa. La Justicia pisa los talones a sus líderes, las sentencias pueden caer en cualquier momento y quieren tener margen de maniobra para dar su golpe de mano, en realidad, un levantamiento sin armas, tal vez con la esperanza de conseguir que sea aplastado por las armas para mostrar al mundo cómo son oprimidos por el estado español.

A los secesionistas catalanes les está fallando todo, incluso sus propias leyes, que tienen que violar si quieren alcanzar sus objetivos.

Ese imaginario choque de trenes no interesa a nadie más que a los directamente afectados: los políticos que de manera sistemática han venido violando el ordenamiento legal que les llevó a los cargos que ocupan; los que se ven envueltos en procesos por haber dilapidado el dinero publico o incluso metido en el bolsillo; los que han mentido durante cuarenta años, no ya al resto de los españoles sino a los propios catalanes; los que, en fin, no tienen el valor de reconocer sus fallos, y se envuelven en la bandera para tapar sus vergüenzas.

Tiemblan todos ellos y empiezan a echarse las culpas mutuamente, mientras buscan componendas con la fiscalía para rebajar las penas que les amenazan. A todos ellos les llega su hora. El oasis catalán era un patio de Monipodio del que salen corriendo y gritando.

(Carrascal)

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