sábado, 1 de octubre de 2016

Cruzada contra Cátaros


La institución de una Inquisición aparece por primera vez en la historia en territorio germánico el año 1231, y va dirigida contra los cátaros de Renania, la eliminación de los cuales, es confiada por el papa a Conrad de Marburg.
El año 1233, en Occitania, el Inquisitio heretice pravitatis (función de investigación sobre la depravación herética), es instaurada oficialmente y Gregorio IX, inviste del poder de este Santo Oficio a dominicos y franciscanos.
La Inquisición pues, como procedimiento de investigación, exigía testigos, reclamaba listas de nombres y se basaba en el sistema de la delación. Su principal objetivo fue el exterminio de la religión cátara, mediante la eliminación de sus pastores y el desmantelamiento de las redes de solidaridad que les apoyaban.
La Inquisición era odiada por sus métodos. Los inquisidores llegaban en los furgones del ejército de ocupación, y rápidamente se dirigían a registrar el terreno, hasta el punto, que hacía de cada habitante un sospechoso en potencia y de la Iglesia de los Buenos Cristianos, una iglesia del desierto.

Funcionó y se fue organizando lentamente, cada vez de forma más burocrática y sistemática. El objetivo de sus investigaciones era muy simple: identificar a todos los "perfectos" y las "perfectas" clandestinos( todos los ministros y pastores) de la religión disidente, sacando conclusiones a partir de los testimonios y las declaraciones de los testigos.

Los registros de los interrogatorios o de las deposiciones, funcionaban en este aspecto como verdaderos ficheros, en los que destacaban nombres y lugares. Cada "perfecto" o "perfecta" identificado y arrestado, era sistemáticamente entregado al brazo secular, es decir, condenado a la hoguera si rehusaba abjurar. Si abjuraba, incurría en penas menores: la condena a las cuatro paredes, la prisión, perpetua o no, estricta o no (la prisión estricta equivalía a una condena a muerte disimulada).

Si abjuraba y aceptaba ser colaborador de la Inquisición, recobraba la libertad, quedando bajo la protección y el control del tribunal. Sin ninguna duda la inmensa mayoría de perfectos no abjuraron, y fue de esta manera como la continuada represión selectiva, el terror generalizado y la delación erigida en sistema debido al miedo y la codicia, llevadas a cabo por la Inquisición desde 1234 a 1325, logró la total desaparición de la Iglesia cátara en Occitania.

 Algunos de sus miembros se refugiaron en Lombardía y Cataluña, y el resto, uno tras otro, fueron siendo eliminados por medio del fuego. De entre las muchas leyendas que han rodeado a los cátaros, está la de que escondían un tesoro en los bosques. Conociendo el desprecio que tenían por lo material, son muchos quienes suponen que tal tesoro tuviera un valor místico y espiritual

Dice la leyenda que, al caer Montsegur, dos cátaros lograron huir por un subterráneo y salvar ese tesoro. Algunos afirman que se trataba del Grial, traído de Tierra Santa, y que había permanecido en Montségur hasta su rendición.

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